EL GRUPO ALCEDA RECLAMA AL ALCALDE DE CASTRO URDIALES EL CUMPLIMIENTO DEL ACUERDO PLENARIO PARA PROTEGER EL MIRAMAR

 

En un escrito dirigido al alcalde de Castro Urdiales, y a todos los grupos políticos con representación municipal, el Grupo Alceda para la defensa del Patrimonio Cultural de Cantabria denuncia el incumplimiento del acuerdo que el Pleno de Castro tomó el 28 de julio de 2015 por unanimidad para la protección del Miramar.

Un acuerdo que implicaba la tramitación de la modificación puntual del PGOU para que se declararan los usos compatibles con la ley de Costas e incluir el edificio del Miramar en el Catálogo de protección arquitectónica y arqueológica del Plan General de Ordenación Urbana. El plazo para cumplir el acuerdo era de 6 meses.

El Grupo Alceda, integrado por personas de la sociedad civil de Cantabria en defensa del patrimonio cultural, se lamenta de que han pasado más de tres años sin que se haya ejecutado el acuerdo, “lo que hubiera significado la protección del edificio y evitar su demolición”, subrayan.

“El Grupo Alceda se hace eco de los esfuerzos del alcalde para buscar una financiación que permita la viabilidad económica del Miramar, sin que hayan sido compensados con una respuesta favorable de otras administraciones, especialmente la Demarcación de Costas en Cantabria y el Gobierno de Cantabria, una falta de decisión y de compromiso que anuncia la inminente demolición del Miramar, que puede sumarse a la lista del patrimonio cultural de Castro Urdiales que ha desaparecido por la codicia, la ignorancia, o la falta de sensibilidad: la Casa de La Matra (edificio medieval demolido en 1974), el Teatro de la Villa (edificio neoclásico en la plaza de la Barrera demolido en1975), la Estación de Ferrocarril (edificio historicista de Eladio Laredo, demolido en 1975), el chalet de Monte Olivete (ejemplo de arquitectura regionalista de Leonardo Rucabado, demolido en 1981), el teatro Argenta (uno de últimos vestigios de teatro circo demolido en 1984), el convento de la Clarisas (demolido en 1998), son algunos de los edificios de altísimo interés cultural desaparecidos a los que parece va a unirse el Miramar, uno de los ejemplos singulares de la arquitectura racionalista de la costa de Cantabria que, incomprensiblemente, aún no ha merecido la protección, ni la del Ayuntamiento, ni la de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria”, denuncian.

El objetivo del escrito dirigido al Ayuntamiento es evitar la demolición invocando al cumplimiento del acuerdo del máximo órgano de representación municipal, el Pleno del Ayuntamiento, instando al alcalde a que cumpla con su obligación y ejecute de una vez el acuerdo del pleno de 28 de julio de 2015, iniciando el procedimiento de modificación del Plan General para incluir el edifico del Miramar en el Catalogo de Protección. “Este es un procedimiento que no tiene costes económicos para el Ayuntamiento, pues consiste en la incorporación de una ficha del edificio con sus características, detallando las obras y usos permitidos, puntualizando que tales usos deben ser compatibles con la ley de Costas”, señala Alceda.

Este grupo entiende que no hay excusas para incumplir el acuerdo plenario. El pleno, insiste, aprueba la protección del edificio; no aprueba que se haga ningún plan de viabilidad económica, ni que se busque la financiación para costear las indemnizaciones y la rehabilitación del edificio. “Lo primero y primordial es la protección del edificio”, dice Alceda en su escrito, “para después ocuparse de la viabilidad económica con el tiempo necesario, y con los acuerdos de colaboración de las administraciones públicas una vez estén establecidos los usos del futuro edificio del Miramar”.

Para el grupo Alceda “la viabilidad del Miramar no tiene un componente económico exclusivamente, sino que debe evaluarse en un contexto de servicio público que debe ser ponderado en términos de rentabilidad social o retorno social y cultural para la ciudadanía”. “La principal función del edificio como equipamiento cultural”, subraya Alceda, “es el propio valor arquitectónico e histórico de un edifico ubicado en el dominio público y formando parte del patrimonio cultural de Castro Urdiales y de Cantabria”.